TESTIMONIOS
enrique

¡Hola! el 6 de febrero próximo se cumplirán 15 años del transplante de médula que me realizaron en "nuestro" Maciel, ha pasado todo este tiempo y recuerdo aún el nombre y los rostros de los médicos, enfermeros y auxiliares de servicio de aquel tiempo.
Me inernaron en octubre del 2000 abajo porque aún no estaba inagurada la parte nueva, fui el primero del grupito que estaba en ese momento en ser llevado a la flamante instalación del piso de arriba. Recuerdo muchas cosas pero especialmente el cariño y la dedicación de todo el equipo.
Vivo en la ciudad de Carmelo, voy poco a Montevideo pero un par de veces que fui al Maciel no encontré a nadie conocido sólo tengo gratitud eterna para todos

¡Gracias, mil veces gracias!

Enrique Acosta Echeverría

SHIRLEY

LA CORUÑA, 2015

Agradezco a toda esa gran “familia de PORSALEU”, trabajadores infatigables del bien, de la ayuda incondicional a personas vulnerables como somos los pacientes y familiares.
Estamos sumamente agradecidos por el apoyo recibido en ese largo y tortuoso camino que debimos recorrer, en el cual fue trascendente vuestra solidaridad.
Os deseo un futuro con salud y felicidad.
Con mucho cariño,

Shirley Fraga de Ordóñez

JUAN

Este es el testimonio de uno de los pacientes asistidos en el Servicio de Hematología del Hospital Maciel en el año 1997.
La versión impresa del mismo fue editada en junio de 2002 en el libro titulado “YO VENCI A  LA LEUCEMIA”.
Originalmente el autor había titulado su trabajo simplemente bajo el rótulo "GRACIAS"

En la contratapa del libro luce el siguiente comentario:

“El testimonio de la lucha de un hombre, Juan, para vencer  sus miedos; de su entrega y de los que lo ayudaron a vencer a la leucemia. Un esperanzador legado lleno de vida y amor”.

Comentario a cargo del Dr.Daniel J.Lamela (abogado-amigo del autor):

“Se preguntaba Paulo Cohelo en una de sus novelas: ¿Por qué Aquel que creó el mundo prefiere usar la tragedia para escribir el libro del destino?
La respuesta, que por cierto no pretendemos dar, dependerá de las resultas de infinitas concepciones filosóficas y aún religiosas.
Así es que ésta, surcada por la pureza de una personalidad y la conjunción de los afectos indeclinablemente a su lado, que trata de la dimensión límite de la vida, merece permanecer, pues discurre entre valores definitivamente trascendentes.
Tragedia, y resolución deontológicamente feliz, plena, casi de celebración ante el amor mismo (hecho personas), como expresión de la superior definición humana”.

Prólogo a cargo del Dr.Raúl Gabús (médico hematólogo, sub jefe del Servicio de Hematología del Hospial Maciel):
“La inquietud de enfrentar un proyecto nuevo el cual nunca había pensado realizar, y la alegría y el honor que me producía la idea, fue la sensación ambigua que sentí, cuando su tan querida compañera me pidió que prologara su obra.
Lo primero que pensé para neutralizar esa indefinible sensación, fue que no debía pensarlo como un prólogo de valor literario –no me lo había pedido para eso- sino todo lo contrario como una forma y una oportunidad más de fomentar la salud de Juan, al pensar en el bienestar que le provocaría cristalizar su sueño y el sueño ahora de su esposa.
Una vez hace ya varios años Juan nos encomendó el restablecimiento de su salud y nos dio todo su apoyo para poder lograrlo.
Otra vez ahora, siento que puedo estar. Simplemente siendo un testigo activo de su relato, admirador de su forma de narrar pero también de su forma de sentir y de luchar.
La virtud de su obra es que expresa tan bien lo que siente como tan bien lo que vive. Mantiene su sinceridad, no lo cambian las palabras ni las palabras cambias su ser cuando las escribe. Es la misma persona grande y gran persona que conocí a partir del 2 de Julio de 1997 en un grave quebranto de su salud.
Pude participar en ayudar a restablecer su salud y ahora puedo participar en mantenerla. Y no quiero perder esa agradable oportunidad.
El me permitió también conocerlo y compartir otros sentires no ya sobre su propia vida, sino sobre todas las vidas que forman su generoso mundo.
Ahora ya todo es más fácil.
Ahora se trata de contar y leer su experiencia y de transmitir su valor a los que pueden perderlo.
Ahora se trata de contagiar su fe, de reforzar esperanzas y de hacer saber que se puede superar la adversidad con el indeclinable espíritu de lucha que Juan sabe tener para combatirla.
Ahora se trata de contarles que tiene una familia a su lado que fue el medio para lograr su éxito y su fin para querer obtenerlo. El poder de los afectos, no sabemos cuánto cura, pero sabemos que cura.
Ahora se trata de honrar la vida y la vida de Juan Matturro”.

“Este puede ser un gran día, plantéatelo así...” J.M. Serrat.

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Yo venci a la leucemia.doc
PATRICIA

Soy Patricia, tengo 31 años, en febrero del 2001 me diagnosticaron un Linfoma No Hodking, en otras palabras un cáncer en los ganglios linfáticos. Tuve la suerte que me hicieran todo el tratamiento en el Hospital Maciel. Dicho  tratamiento fue ambulatorio, con esto quiero decir que me hacían la quimioterapia y me iba para mi casa, ya que vivo en Montevideo.
En octubre del mismo año me realizaron un auto trasplante de Médula Ósea, estuve 26 días internada en lo que se conoce como burbuja. Es necesario estar internado aquí, ya que nuestro sistema inmune se deprime muchísimo, por lo tanto son necesarias medidas de asepsia extremas.
A través de esta vivencia, fui aprendiendo y descubriendo cosas que no hubiera imaginado.
La calidad asistencial de este servicio es excelente, pero mejor aún es la calidad humana. Expresarlo en palabras a veces no es sencillo, pero es algo así como que de un momento al otro tus vínculos afectivos aumentan, donde hay gente que acabas de conocer, que te cuidan y te llenan de amor día y noche, cosa que hace que tu sistema inmune ya deje de estar tan deprimido.
Así es como aún hoy me siento con el Servicio de Hematología del Hospital Maciel.
Como anteriormente dije, me hacían el tratamiento ambulatorio, por lo tanto al finalizar, me podía volver a mi casa. Pero veía mucha gente que no era de Montevideo, que no tenía dónde ir, y se quedaba en los corredores del Hospital.
Cuando me enteré que existía Porsaleu, me acerqué tratando de aportar mi granito de arena. Hoy día me encuentro trabajando en la Fundación, tratando de que el objetivo de tener la residencia para los pacientes del interior y sus familiares, sea una realidad.
Me gustaría celebrar a la gente que de una u otra manera, trabaja para que la Fundación sea lo que hoy es, agradecer la solidaridad de la gente que ha colaborado con Porsaleu, y la que aún hoy sigue haciéndolo.
Gracias.
Patricia.

XIMENA

Hola, mi nombre es Ximena y en setiembre de 2005 me diagnosticaron leucemia.
Mi estado era muy grave dado que estaba en crisis blástica, recibí quimioterapia en altas dosis, estuve internada 2 meses y cuando me dieron el alta continué con internación domiciliaria un tiempo mas.
Fueron días muy difíciles para mi y mi familia, una noticia inseperada para todos, nunca nos imaginamos esto... Todo había empezado por una congestión. Mi estado confundía mucho a los médicos al no presentar ninguna sintomatología clásica de la enfermedad, solo la elevada cantidad de glóbulos blancos.
Confieso que adquirí una fortaleza que nunca pensé que tendría para enfrentar esta situación, nunca me di por vencida, hasta en los momentos más difíciles tenía esperanza y enfrentaba las cosas con una sonrisa, nunca me di por vencida.
En mi familia y mi pareja encontré un apoyo incondicional y además el equipo médico, en el que incluyo enfermeras, auxiliares, médicos, nurses, etc, fueron y son un grupo humano de primera.
Creo que es importante exteriorizar lo que sentimos, a mi un año después me aparecieron ataques de pánico y consulté con el Dr.Cesarco, un excelente profesional, y hoy dos años después gracias a Dios ya no tengo esos episodios y trato de decir todo lo que siento, miedos, alegrías y tristezas.
Encuentro en esta Fundación un grupo de apoyo fundamental, que yo como enferma crónica creo que es necesario, ya que en varias oportunidades tuve la dicha de poder ayudar a otros pacientes diagnosticados con la misma enfermedad que yo, a los cuales les di mi apoyo y les mostre que es posible salir adelante y continuar con la vida, de diferente manera porque uno aprende a querer la vida y a disfrutarla en todos los aspectos.
Quedo a su disposición para lo que sea, y la mía es una historia mas...pero que a mi me cambió la vida.

Gracias por su trabajo.

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